La profesional
Mi primera vez.Es la primera vez que requiero los servicios de una profesional.Realmente es cuestión de
necesidad.Me han hablado muy bien de ella.Tiene gran fama y yo quiero la mejor.Mi economía no es muy boyante en estos momentos,pero si algo merece el esfuerzo es esto.
Ha llegado el día.Allí están sus muslos núbiles ante mis ojos.Me pregunta el nombre y me dice que si es mi primer día,a lo que asiento con una mezcla de rubor e inseguridad.Su voz dulce añade más calidez al lugar.Me llamo Cristina y cuando estés preparado comenzamos.Siempre a disposición del cliente.
Se dirige despacio a una esquina,moviendo con alegría sus caderas y pone un cd en el aparato de música.Se sitúa, y yo,con sus precisas indicaciones, me coloco detrás de ella.
Abre las piernas de memoria.Se nota las muchas veces que repite dicha acción.Un ángulo perfecto se dibuja en el aire.Es una profesional.
Me mira con cariño,sabe que es mi primera vez.Intento seguir sus movimientos,primero pausados y después más,más deprisa.Las gotitas de sudor empiezan a aparecer y su piel comienza a brillar de manera escandalosa.Yo también sudo,me cuesta mantener ese ritmo cada vez más violento.Ella empuja con las manos desesperadas el espejo que nos refleja y se abre más y más.Es puro milagro.Es la carne viva.Un cuerpo inunda de formas el lugar.
Paro y le digo a Cristina que no puedo más,que mi corazón no está preparado para tanta batalla,que ya seguiremos otro día.Pienso repetir.Me despide con afecto.
A los pocos minutos salgo a la calle.Llevo una sonrisa de gran satisfacción.En esos momentos un conocido, al que no puedo evitar, me saluda y me dice que si he estado con Cristina.Mis ojos me delatan.
Bueno ya nos veremos por aquí ,me dice, has escogido un gran gimnasio.
Mi primera vez.Es la primera vez que requiero los servicios de una profesional.Realmente es cuestión de
necesidad.Me han hablado muy bien de ella.Tiene gran fama y yo quiero la mejor.Mi economía no es muy boyante en estos momentos,pero si algo merece el esfuerzo es esto.
Ha llegado el día.Allí están sus muslos núbiles ante mis ojos.Me pregunta el nombre y me dice que si es mi primer día,a lo que asiento con una mezcla de rubor e inseguridad.Su voz dulce añade más calidez al lugar.Me llamo Cristina y cuando estés preparado comenzamos.Siempre a disposición del cliente.
Se dirige despacio a una esquina,moviendo con alegría sus caderas y pone un cd en el aparato de música.Se sitúa, y yo,con sus precisas indicaciones, me coloco detrás de ella.
Abre las piernas de memoria.Se nota las muchas veces que repite dicha acción.Un ángulo perfecto se dibuja en el aire.Es una profesional.
Me mira con cariño,sabe que es mi primera vez.Intento seguir sus movimientos,primero pausados y después más,más deprisa.Las gotitas de sudor empiezan a aparecer y su piel comienza a brillar de manera escandalosa.Yo también sudo,me cuesta mantener ese ritmo cada vez más violento.Ella empuja con las manos desesperadas el espejo que nos refleja y se abre más y más.Es puro milagro.Es la carne viva.Un cuerpo inunda de formas el lugar.
Paro y le digo a Cristina que no puedo más,que mi corazón no está preparado para tanta batalla,que ya seguiremos otro día.Pienso repetir.Me despide con afecto.
A los pocos minutos salgo a la calle.Llevo una sonrisa de gran satisfacción.En esos momentos un conocido, al que no puedo evitar, me saluda y me dice que si he estado con Cristina.Mis ojos me delatan.
Bueno ya nos veremos por aquí ,me dice, has escogido un gran gimnasio.

1 Comments:
Sí señor. Buena manera de ponerse en forma. Sarna con gusto...
Entonces, las veces que te veía en la calle con esa sonrisa de satisfacción...¿Habías estado con Cristina? jejeje.
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