PEQUEÑOS INSECTOS DEL MUNDO
Despierto del sueño dentro del sueño. Despierto aturdido. Tirado no sé dónde. Perdido.Sin preguntas y sin respuestas.Desorientado.Desconectado de la realidad.
Veo escalones gigantes, de estructura gulliveriana.Cada uno como una montaña de proporciones infinitas, kilométricas. Pirámides alargadas dentro de un desierto de baldosas. Un territorio desconocido, imprevisible, minimalista se levanta junto a mí.
Me hubiera gustado despertar, mover las piernas, estar en la cima y gritar: "soy un insecto del mundo".
Soy el protagonista de un sueño, yo mismo me he nombrado. No sé cuándo voy a despertar. Miro, levanto la cabeza, no escucho nada. Me alejo de la realidad, camino en busca de otras sensaciones. Abajo, el vértigo. Arriba la inmensidad.
Me falta el aire, pero respiro.
Qué sueño más terrible, o deliciosamente cansado.
Quiero despertar o no quiero despertar.
Ahora, sí. Adivino formas, sustancias, colores, olores. Aparece un cielo majestuoso con forma de mujer o quizás una mujer sublime con forma de cielo. Allí luce ella, iluminando un desierto de baldosas. Indicándome el camino. Escucho su risa.
No quiero clavar banderas,deseo descubrir lo desconocido/conocido una y otra vez,lo mío no son las conquistas.
En ese territorio,
de tus pies a tu frente,
andando, andando, andando,
me pasaría la vida.
Eres más que un pequeño insecto me dice Gregorio Samsa al oído.
Despierto del sueño dentro del sueño. Despierto aturdido. Tirado no sé dónde. Perdido.Sin preguntas y sin respuestas.Desorientado.Desconectado de la realidad.
Veo escalones gigantes, de estructura gulliveriana.Cada uno como una montaña de proporciones infinitas, kilométricas. Pirámides alargadas dentro de un desierto de baldosas. Un territorio desconocido, imprevisible, minimalista se levanta junto a mí.
Me hubiera gustado despertar, mover las piernas, estar en la cima y gritar: "soy un insecto del mundo".
Soy el protagonista de un sueño, yo mismo me he nombrado. No sé cuándo voy a despertar. Miro, levanto la cabeza, no escucho nada. Me alejo de la realidad, camino en busca de otras sensaciones. Abajo, el vértigo. Arriba la inmensidad.
Me falta el aire, pero respiro.
Qué sueño más terrible, o deliciosamente cansado.
Quiero despertar o no quiero despertar.
Ahora, sí. Adivino formas, sustancias, colores, olores. Aparece un cielo majestuoso con forma de mujer o quizás una mujer sublime con forma de cielo. Allí luce ella, iluminando un desierto de baldosas. Indicándome el camino. Escucho su risa.
No quiero clavar banderas,deseo descubrir lo desconocido/conocido una y otra vez,lo mío no son las conquistas.
En ese territorio,
de tus pies a tu frente,
andando, andando, andando,
me pasaría la vida.
Eres más que un pequeño insecto me dice Gregorio Samsa al oído.

6 Comments:
Me gusta mucho Sr. Truk; ¿ha comenzado, por fin, a consumir estupefacientes? Las imagenes que describes son dignas de un buen viaje.
Mi querido amigo,tomo las palabras de nuestro común admirado Argullol que dice algo asi:Hay que viajar siempre,en cualquier circunstancia,hacia cualquier lugar con el cuerpo o con la imaginación.Hay que estar siempre de paso:detenerse es condenarse.
Parar es morir.
Me encanta unirme a los sueños de las historias que cuentas, Truk. Eres una GRAN insecto, si. ;)
¿Seguro que emergió de entre las baldosas y no el agua del mar? Porque entonces sería la mismísima Afrodita...
Uf, y esos cuatro versos finales son sobresalientes Sr Truk. Un abrazo de ocho patas para usted.
Josean,ese abrazo de ocho patas se los merece Pablo Neruda,esos cuatro versos son los últimos de su poema "La infinita" incluido en el poemario los versos del capitán.El mérito a quien le corresponde.Era la mejor manera de definir ese viaje.
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