Consumo los últimos latigazos del olvido
no entiendo de adioses inesperados
cerraste de madrugada la puerta
sin mirar atrás
cuando sabías que era vulnerable a las despedidas.
Eso no se hace.
Te fugaste con el tiempo que menguaba a nuestro lado,
y se pararon los relojes.
Fueron los días desesperadamente largos
se estiraban las horas como los chicles de fresa
que asomaban por tu dulce boca.
Fueron los segundos compañeros en el viaje abisal,
nunca las profundidades estuvieron tan cercanas.
Pero el tiempo es sabio cierra heridas
abre ventanas cicatriza ausencias.
no entiendo de adioses inesperados
cerraste de madrugada la puerta
sin mirar atrás
cuando sabías que era vulnerable a las despedidas.
Eso no se hace.
Te fugaste con el tiempo que menguaba a nuestro lado,
y se pararon los relojes.
Fueron los días desesperadamente largos
se estiraban las horas como los chicles de fresa
que asomaban por tu dulce boca.
Fueron los segundos compañeros en el viaje abisal,
nunca las profundidades estuvieron tan cercanas.
Pero el tiempo es sabio cierra heridas
abre ventanas cicatriza ausencias.

8 Comments:
Así debe ser.
Truk...HAY QUE VER!!
;)
uyyyy...a mi esto me suena. Yase ha contagiado otro. Joder con la primavera!
Y si la ausencia no es en pequeñas dosis, sino todo lo contario...¿cuánto tarda en cicatrizar? ¿La sal de las lágrimas caídas ayuda?
Rati, creo que mejor es una ausencia total, en pequeñas dosis es demoledora, prefiero declarar a la ausente muerta, es más sencillo superar así la perdida.
Jo, Angel! Que radical eres!
A veces la ausencia no es pérdida total. Es pérdida temporal. O bien porque sabes que algún día puede presentarse de alguna manera o porque (llámalo destino o casualidad) os encontréis en el lugar más inesperado.
Declarar muerta a la ausente es quitarle un poco de vida, porque si en tu corazón muere, algo en el suyo tiene que empezar a fallar, ya no funcionará de la misma manera.
No creo que la ausencia en pequeñas dosis sea demoledora. Sino optimista. Confías en algo. De ahí lo de mi blog, Pequeñas dosis de ausencia, en el fondo son pequeñas esperanzas de permanencia.
De todas formas, tienes razón. Sólo que lo vemos desde distintos puntos de vista...
y vi una bicicleta encadenada que lloraba su atadura porque necesitaba correr,correr,correr..la miré a los ojos y susurré a su oído.."no te han abandonado,tu compañera está en clase y te recogerá dentro de un ratito,le dices que la sal es un condimento mágico de la vida y que ella "hay que ver" es una chica muy salada...
...Y efectivamente, la bicicleta fue liberada de sus ataduras, y corrió como nunca antes había corrido...porque por primera vez, había sido portadora de un mensaje, se sentía cómplice de algo más que palabras escritas en un pedacito de papel y de origen virtual...
Post a Comment
<< Home